Arranca la expedición al continente oculto de Zelandia

Zelandia sería el octavo continente de la Tierra. Con un tamaño de unos cinco millones de kilómetros cuadrados, abarca una extensión unas 10 veces mayor que España. El 94% de todo su territorio está sumergido bajo el océano Pacífico y solo emergen sus partes más altas: Nueva Zelanda y Nueva Caledonia...



Alrededor de Nueva Zelanda hay una masa de corteza terrestre de la mitad del tamaño de Australia. Es el continente llamado Zelandia, y lo que lo hace diferente de otros es que más del 90% de su territorio está sumergido. Esto es lo que creen un grupo de geólogos, que en febrero anunciaron su particular hipótesis y que ahora van a embarcarse en una expedición de perforación oceánica decididos a desentrañar los secretos de ese continente oculto.

La existencia del continente sumergido se propuso en un estudio de 1995, gracias a los datos acumulados en décadas anteriores por barcos que buscaban petróleo y otros recursos. Su descubrimiento se enmarca en los esfuerzos de Nueva Zelanda por expandir su plataforma continental y reclamar derechos sobre los recursos que contiene.



Zelandia, también conocido como Zealandia, cubre 4,9 millones de km cuadrados, de los cuales el 94% están bajo el agua. Para los investigadores se trata de una entidad geológica claramente distinta, ya que cumple con todos los criterios aplicados a los otros continentes, como la elevación del terreno por encima de los alrededores, una geología distintiva, un área bien definida y una corteza más gruesa que la que se encuentra en el fondo del océano. Abarca Nueva Zelanda, Nueva Caledonia, Isla Norfolk y la Isla de Lord Howe.

Un total de 30 investigadores partirán el 27 de julio en la expedición, auspiciada por la National Science Foundation (NSF), para buscar pistas sobre la historia de Zelandia. Los participantes navegarán desde Townsville, Australia, a bordo del Joides Resolution, uno de los buques de perforación científica más sofisticados del mundo. Alcanzarán profundidades de 300 a 800 metros para recoger del fondo marino muestras completas de sedimentos depositados durante millones de años. Esas evidencias fósiles servirán a los científicos para armar un registro detallado del pasado del continente, que en un pasado estuvo unido a la Antártida.

Laia Alegret


«Hace aproximadamente 100 millones de años, la Antártida, Australia y Zelandia formaban un continente», dice Gerald Dickens, geocientífico de la Universidad de Rice y científico jefe de la expedición. «Hace unos 85 millones de años, Zelandia se separó por su cuenta, y por un tiempo, el fondo marino entre él y Australia se extendía a ambos lados de una cresta oceánica que separaba a ambos».

Laia Alegret es la única científica española en la tripulación. Se encargará de analizar los microfósiles que se recuperen del fondo marino. "La evolución de Zelandia es bastante desconocida. Sabemos que en algún momento estuvo emergida y que después se hundió y con este proyecto queremos entender cuándo sucedió y conocer sus movimientos de deriva", explica la paleontóloga. Los organismos unicelulares son muy útiles para datar los sedimentos y saber si el terreno estaba emergido, era una playa o fondos abisales, explica la científica.

Movimiento de placas


Los movimientos relativos de Zelandia y Australia se deben a la tectónica de placas, el movimiento constante de las secciones entrelazadas de la superficie de la Tierra. La expedición examinará un cambio masivo en el movimiento de placas que ocurrió hace unos 50 millones de años en dirección a la enorme Placa del Pacífico, al noreste de Zelandia, lo que provocó el levantamiento de Nueva Zelanda por encima de la línea de flotación y el desarrollo de un nuevo arco de volcanes. La investigación también puede responder a preguntas sobre la forma en que el clima de la Tierra ha evolucionado en los últimos 60 millones de años.

Si Zelandia fuera aceptado como continente por la comunidad científica, se convertiría en el séptimo, según el modelo tradicional que incluye Europa, Asia, América, África, Oceanía y la Antártida. Hay otros modelos que dependen del área cultural, pero los investigadores sugieren una razón geológica para dividir los continentes, de forma que sean grandes áreas identificables que yacen sobre la corteza continental. Este razonamiento es lo que les lleva a pensar que Zelandia también debería tener su propia identidad. Sea así o no, las respuestas a los misterios de Zelandia pronto podrían ser reveladas.


El problema es que no hay una definición exacta de continente —unos geólogos consideran que hay cinco, otros siete. La aceptación de Zelandia será cuestión de esperar y ver si la comunidad científica asume esta nueva adición en el mapamundi, que sería el primer continente sumergido.

Los investigadores del proyecto albergan pocas dudas de que Zelandia es un continente de pleno derecho. "Lo que le hace tan interesante es que cambia nuestra concepción de lo que es un continente y nos muestra que son entidades que cambian mucho con el tiempo", explica Dickens. Laia Alegret añade que Zelandia debe incluirse desde ya en los mapamundis, "si no, la gente pensará que Nueva Zelanda y Nueva Caledonia son parte de Australia cuando ahora sabemos que no es así", señala.

La investigación también puede ayudar a explicar mejor el clima global. Los actuales modelos climáticos no funcionan bien para recrear el clima de la Tierra hace unos 50 millones de años. "Ese era un momento de calentamiento global como el actual, había cocodrilos y nenúfares hasta en el Ártico. Los modelos actuales muestran una anomalía justo en esta época y puede deberse a que hasta ahora no han incluido a Zelandia", explica Alegret, para la que esta será su primera expedición oceanográfica.


Fuentes: ABC // ElPaís